Leí por ahí que en una especie de brindis bloggero, alguien deseó que
nuestras vidas sean tan interesantes que no nos dé tiempo de bloggear sobre ellas, que nuestras fotos sean tan buenas que no merezca la pena subirlas al flickr, y que nuestros días estén tan ocupados que no podamos contarlos en twitter.
Una intención muy honorable, cierto, pero un tanto ingenua. Si bien no es todavía un recurso masivo de comunicación, muchísima gente está ya envuelta en esto de la vida en interné (tú y yo, por ejemplo). Y todos quienes la conocemos la sabemos deliciosa, irresistible, una de esas cosas de las que nos queremos desprender pero no podemos.
Vivir en línea es un placer. Uno culpable, muchas veces: no podemos evitar sentir remordimiento al pensar que se nos va la vida frente al monitor. Y es que visitar blogs, navegar por google, echar la hueva en twitter o andar de voyeurista en flickr es un ejercicio en voga, y como muchas de las modas, causa efectos secundarios.
Pero no todo es malo: al formar parte de estos grupos de personas que se reúnen en un sitio virtual para intercambiar pensamientos, construimos lo que se conoce con el elegante nombre de "comunidades epistémicas". Y como tales, generamos conocimiento.
Hablando de estas comunidades virtuales, hay que aclarar: conocimiento no es lo mismo que información.
Información es datos: conjuntos de bits que se traducen en imágenes, caracteres de alfabetos o instrucciones, que se almacenan y se apilan en los servidores del mundo.
Para que esta información sea conocimiento debe tener una trayectoria y estar en constante actualización: hace cinco años se pensaba de la tecnología DVD esto; hoy, con nuevas posibilidades de almacenamiento de video, se piensa esto otro. Además, el conocimiento debe ser útil: constantemente consultado y utilizado como material de métodos para solucionar problemas.
El conocimiento, dice Allen Newell, es representaciones simbólicas (sujetas al cambio constante). Luego, el conocimiento puede ser sabido o creído; la información no.
Y saber o creer cosas al lado de otros miembros de una comunidad es bueno (crear cosas nuevas para saber o creer lo es más). Es cierto: pasamos demasiado tiempo en línea, pero éste es un fenómeno cada vez más común y que no necesariamente crece en detrimento de la experiencia sensorial: fotografiamos lo que vemos, registramos lo que oímos y escribimos sobre lo que pensamos, y luego lo publicamos todo gratis en internet. ¿No es el sueño de cualquier artista?
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J: ¡Godínez! ¡Es la cuarta vez que lo sorprendo viendo al Anticristo en YouTube en horas de oficina! Pasa demasiado tiempo echando la...
G: ¡Ts, ts! Paso demasiado tiempo construyendo conocimiento, jefe. CO-NO-CI-MIEN-TO. Y déjeme, que éste es el de los emos y es el que más me gusta.
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